Pérdida gestacional: cómo vivir el duelo

Perder un embarazo es una de las experiencias más dolorosas y, al mismo tiempo, de las más silenciadas. Muchas mujeres escuchan “eran pocas semanas” o “ya vendrá otro”, y se quedan solas con un dolor que los demás no reconocen. Tu pérdida es real, y tu duelo también.

Es más común de lo que se habla

Entre 10 y 20 de cada 100 embarazos confirmados terminan en una pérdida, la mayoría en el primer trimestre. Alrededor de la mitad de las pérdidas tempranas se deben a alteraciones cromosómicas del embrión, algo que no se puede prevenir. No fue algo que hiciste o dejaste de hacer: no fue por cargar algo, por un susto, por trabajar ni por haber tenido dudas.

Que sea frecuente no hace que duela menos. Solo significa que no estás sola.

Lo que puedes sentir

  • Tristeza profunda, vacío o llanto que aparece de repente.
  • Culpa, aunque no haya ninguna razón para sentirla.
  • Enojo con tu cuerpo, con los demás o con la vida.
  • Dolor al ver a otras embarazadas o a bebés.
  • Miedo a volver a intentarlo, o una necesidad urgente de hacerlo.
  • Momentos en que te sientes bien, y culpa por sentirte bien.

Todo esto es parte del duelo. No avanza en línea recta: puede haber días buenos y, de pronto, una canción, una visita o la fecha en que nacería tu bebé lo traen de vuelta.

Lo que ayuda

  • Darte permiso de sentir, sin ponerte un plazo.
  • Ponerle nombre a tu bebé, si así lo quieres, y hablar de él o de ella.
  • Guardar algo que lo recuerde: un ultrasonido, una prenda, una carta.
  • Crear un pequeño ritual para despedirte, a tu manera.
  • Decir a las personas cercanas qué necesitas, aunque sea “solo acompáñame”.
  • Cuidar tu cuerpo, que también se está recuperando.

Tu pareja también está en duelo

Cada persona vive la pérdida a su manera. A veces una necesita hablar y la otra se refugia en el trabajo o en mantenerse fuerte. Eso no significa que le duela menos. Hablar de cómo vive cada quien el duelo puede evitar que la pérdida los aleje.

Cuándo buscar apoyo profesional

Pedir ayuda no es solo para cuando “ya no puedes”. Puede ayudarte si:

  • Pasan los meses y el dolor sigue igual de intenso, o empeora.
  • La culpa no te deja en paz.
  • Te cuesta trabajar, dormir o cuidar de ti.
  • Sientes mucha ansiedad ante un nuevo embarazo, o ya estás embarazada y el miedo no te deja disfrutarlo.
  • Sientes que nadie a tu alrededor entiende lo que viviste.

Si estás en crisis, no esperes a una cita. Si tienes pensamientos de hacerte daño, llama al 911 o a la Línea de la Vida al 800 911 2000, gratuita, confidencial y disponible las 24 horas.

Cómo te puedo acompañar

Acompaño el duelo gestacional y perinatal con respeto y a tu ritmo, en León, Gto. y en línea. Puedes leer más en Duelo gestacional y perinatal.

Fuentes: Mayo Clinic, “Miscarriage”; Cleveland Clinic, “Miscarriage”.

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